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Las alergias en los niños

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Las alergias en los niños

Mensaje por Marko el Lun Ago 30, 2010 6:57 am

¿Qué son alergias alimentarias?
Las alergias alimentarias son una reacción desproporcionada que hace nuestro sistema inmunológico frente a un alimento. A menudo se produce cuando lo comemos pero suele ser suficiente con tocarlo u olerlo.

¿Son lo mismo que las intolerancias alimentarias?
No, ya que la intolerancia sólo suele causar molestias (diarrea, hinchazón, malestar, etc.). En cambio, las alergias alimentarias pueden llegar a provocar un shock anafiláctico que podría provocar incluso la muerte.
Síntomas de las alergias alimentarias

Los síntomas de las alergias alimentarias suelen producirse de forma casi instantánea al contacto con ese alimento. Los síntomas más habituales son:
Broncoespasmos, picor, sensación de ahogo, hinchazón (garganta, labios, lengua, párpados), dolor abdominal, diarrea, rinitis, nauseas, etc. Según la cantidad ingerida o que hayamos tocado u olido serán síntomas leves o gravísimos.

Alimentos más peligrosos
Aunque cada persona puede reaccionar a un alimento concreto podemos decir que las alergias alimentarias más habituales son a los lácteos (concretamente la lactosa), frutos secos (especialmente al cacahuete o maní y a las nueces), huevo, mariscos, soja (soya) y al trigo.

Causa de las alergias alimentarias
Según la medicina natural la causa del aumento tan preocupante de alergias alimentarias es debido a:
* Lactancia artificial en lugar de la leche materna.
* Introducción demasiado temprano de alimentos procesados a los bebés. Antes del año ya hay muchos bebés que comen “de todo”.
* Aumento de la cantidad de vacunas y antibióticos que reciben los bebés.
* Exceso de productos químicos en el hogar y en el Medio Ambiente.
* Etc.

Tratamiento de las alergias alimentarias
* Evitar el alimento al que somos alérgicos es, sin duda, la primera y fundamental medida. Muchas alergias alimentarias que se producen en bebés llegan a desaparecer cuando son mayores.
* No automedicarnos. Tomar antibióticos sólo cuando el doctor crea, realmente, imprescindible. Como prevención o en casos leves podemos tomar antibióticos naturales (echinacea, própolis, ajo, homeopatía, vitamina C, etc.)
* Tener un buen aporte de prebióticos y prebióticos ya que una buena flora intestinal es vital para evitar o mejorar de las alergias alimentarias.
* Reducir el estrés y practicar ejercicio físico.
* Aumentar el consumo de frutas, verduras, legumbres y cereales integrales. Evitar los aditivos alimentarios.
* Eliminar todos los productos químicos posibles de nuestro hogar.

¿Hay algún tratamiento novedoso?
En algunos hospitales, especializados en alergias alimentarias, se da al paciente (los primeros días) una cantidad pequeñísima de ese alimento al que tiene alergia (por ejemplo una gota de leche). Progresivamente se le va aumentando la cantidad.

No es tan fácil como parece ya que a veces parece que ya no le produce reacción y otro día tiene una reacción alérgica muy seria. Por este motivo sólo se puede hacer bajo seguimiento médico especializado.
En todos los casos le recomendamos consultar con su médico, terapeuta u otro profesional de la salud competente. La información contenida en este artículo tiene una función meramente informativa.
www.enbuenasmanos.com

“La alergia produce enfermedades que, de no tratarse, disminuyen la calidad de vida del infante: si sufre rinitis, el niño crece menos y tiende a desarrollar otitis. Si tiene asma y no la controla, esta puede deteriorar los bronquios a futuro”, afirma el pediatra alergólogo Francisco Leal Quevedo.

A veces, no es fácil reconocer que el infante es alérgico a alguna sustancia, animal o alimento. ¿Cómo saberlo? “En el primer año, hay que sospechar de esa costra reseca en la cabeza, eccema en mejillas y piel casposa, así como ciertos cólicos y cuadros diarreicos que no mejoran con tratamientos habituales. Después, un niño con la triada respiratoria: obstrucción nasal, rasquiña y estornudos y moco aguado”, dice la alergóloga. Los brotes repentinos también podrían ser un indicador.

Según la Academia Americana de Alergia, Asma e Inmunología, los alergenos inhalados como los acáridos del polvo y el polen en los árboles y la hierba producen por lo general síntomas respiratorios y las alergias por ingestión de alimentos, síntomas cutáneos o gastrointestinales o anafilaxis. Sin embargo, ambos tipos de alergenos pueden ocasionar toda una variedad de síntomas alérgicos. El diagnóstico de la alergia es básicamente clínico, es decir, a partir de los síntomas que se presentan. En caso de que el paciente no mejore con un tratamiento adecuado y bien hecho, se busca con la prueba de alergia información específica sobre las sustancias a las cuales el infante es alérgico.

Cómo prevenir la alergia
- Asear el colchón y aspirarlo, idealmente, una vez al día.
- Alimentación balanceada que incluya todos los nutrientes. Evitar los aditivos y colorantes artificiales.
- En lo posible, ambiente libre de ácaros, de moho, de humo del cigarrillo. Se aconseja que el dormitorio del niño sea minimalista: no debe haber elementos que acumulen polvo (como tapetes).
- Evitar productos de aseo con olores demasiado fuertes.
- Hidratar continuamente la piel en caso de resequedad.

Enfermedades alérgicas
Rinitis alérgica. Es la más frecuente (22 por ciento de los niños la padecen), y el ácaro (animal microscópico que vive en el polvo y se alimenta de residuos de piel y pelo) es el principal causante. Se manifiesta con obstrucción nasal, congestión, abundante moco –a veces es claro, otras espeso–, rasquiña en la nariz y estornudos frecuentes, síntomas que se asemejan al resfriado común.

Asma bronquial. En los niños tiene dos variantes clínicas: una se manifiesta con tos seca, que a veces produce vómito y aumenta con risa y ejercicio, y otra en la que surgen síntomas como tos, dificultad respiratoria y sibilancia (le pita el pecho). Este tipo de asma puede ser intermitente
–esporádica– o consistente –más de dos o tres crisis por semana–. Entre 12 y 15 por ciento de los infantes la desarrollan. El 85 por ciento de los casos de asma comienzan antes de los 5 años. Se estima que la tercera parte de los infantes que hacen bronquiolitis tienden a desarrollar asma.

Dermatitis atópica. Enfermedad de los pliegues. Generalmente aparece en los brazos, detrás de rodillas, cuello y pliegue inguinal, aunque en los lactantes puede aparecer en cara, cuero cabelludo y tórax. Se trata de un brote persistente que en ciertas épocas parece complicarse, y que produce prurito (rasquiña incontrolable hasta el punto de que un niño se hace daño a sí mismo). El calor, la sudoración y el estrés son factores agravantes. En ocasiones predispone a infecciones cutáneas causadas por virus o bacterias.

Alergia alimentaria. La más frecuente es a la leche de vaca; puede comenzar a temprana edad y producir brotes severos, incluso en cuero cabelludo; igualmente, náuseas, vómito y diarrea. Las proteínas del huevo, especialmente las de la clara, también son un alergeno frecuente, y la alergia a este alimento se suele manifestar con brotes, ya sea ronchas por todos lados, hinchazón de párpados o escamas (rara vez con asma). El trigo, el maní, la soya, el pescado, los mariscos, la miel y a veces los cítricos también pueden causar alergia en los niños.

Alergia a los medicamentos. Es poco común en los niños y más frecuente en los adultos. Los antibióticos, los analgésicos antiinflamatorios y los antiparasitarios (aunque ocasionalmente) son los mayores alergenos dentro del grupo de fármacos, aunque un infante podría hacer reacción alérgica a cualquier medicamento.

Alergia a la picadura de insectos. La pulga es la mayor responsable. Es normal que aparezca una roncha en el sitio de la picadura, pero no varias de ellas en lugares distantes. Solo en este caso se habla de alergia. Los niños experimentan, además, una rasquiña incontrolable.
La verdadera alergia a la avispa o a la abeja puede comprometer la vida (el menor puede presentar anafilaxis, con síntomas como obstrucción respiratoria y pérdida de conciencia).

Marko
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