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Los amigos de los hijos

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Los amigos de los hijos

Mensaje por Marko el Mar Ago 31, 2010 7:19 am

Quizás una de las frases más comunes de los niños cuando sus padres les niegan algo es: “Pero mis amigos lo hacen” y, la típica respuesta de sus progenitores es: “¿Si tus amigos saltan del cuarto piso, tú también lo harás? Sin duda los amigos de los niños y los adolescentes tienen una poderosa influencia en ellos y esto no es un mayor problema cuando sus compañeros en cuestión son respetuosos, educados y nada problemáticos. Sin embargo, este no es siempre el caso.

Según la doctora Elizabeth Hartley-Brewer, autora de un reconocido libro: ‘Hacer amigos: una guía para comprender a las amistades de sus hijos’, desafortunadamente los niños y jóvenes que reciben más atención de los adultos y atraen poderosamente a sus compañeros son, por lo general, aquellos a los que no les gusta cumplir con las reglas.

La pregunta entonces sería ¿qué hacer cuando los hijos escogen amigos cuyas acciones y comportamientos están reñidos con las reglas y valores familiares?

La respuesta de la experta es: “Enfoque el comportamiento y no la amistad, y utilice una estrategia de acercamiento hacia sus hijos, dependiendo de su edad, para hablar sobre este tema “.

Durante la edad escolar
El ingreso al preescolar marca muchas primeras cosas para los niños, a menudo esto incluye sus primeras amistades significativas. Si bien estas relaciones por lo general son muy inocentes, ciertos comportamientos no deseables pueden resultar de ellas. “Las investigaciones han demostrado que niños tan pequeños como los de cuatro años pueden ser influenciados por un amigo para comportarse de manera retadora y usar un lenguaje inapropiado”, dice Elizabeth Hartley Brewer y añade que los niños a esta edad a menudo se sienten atraídos por los compañeros más agresivos e hiperactivos porque les parece que son entusiastas y aventureros, algo que les hace admirarlos y, a pesar de que esta ‘excitante’ amistad pudiera no ser muy atractiva para los padres y maestros, no es conveniente desalentarla de inmediato. En lugar de ello, según la experta, es mejor proporcionar el mejor ambiente para la misma.Hartley-Brewer recomienda alternar las actividades de los hijos entre una opción físicamente muy energizante y una claramente enfocada a un logro de manera que los niños estén totalmente involucrados y ocupados y así no les quede tiempo para las travesuras.

“El comportamiento hiperactivo no durará mucho luego de que el amigo dinámico se haya ido a su casa. Su hijo pronto volverá a ser el niño calmado que es si usted también mantiene la calma. Los niños aprenden mucho sobre las personas a través de sus amiguitos y es mejor tener un amigo travieso y algo alocado que ninguno en absoluto”, señala la especialista.

Cuando los niños cruzan la escuela primaria intentan poner a prueba sus límites socializantes haciendo de sus amistades un área de preocupación para sus padres. “Muchos niños en edad escolar pasan por etapas de rudeza, alarde y de creer que todo lo saben. Es la etapa en la que necesitan saber lo que significa pasarse de la línea y cómo volver al buen camino. Por eso a menudo prueban hacerlo en sus conversaciones con sus compañeros, esto es algo muy común”, dice la doctora Hartley-Brewer.

Es importante involucrarse en el comportamiento de los niños, intentando que las interacciones se desarrollen de manera natural. Si se detecta algo negativos es una buena oportunidad para ver cómo reaccionan a eso, pues se puede aprender mucho de las interacciones sociales, tanto en lo negativo como en lo positivo. “Si los padres determinan que las interacciones negativas se están volviendo demasiado frecuentes o si ven un comportamiento inadecuado que les hace pensar que es simplemente demasiado serio para ignorarlo, lo que deben hacer es enfrentar el problema junto con los hijos, no confrontando con ellos sino analizando la situación. Si un amigo de sus hijos le ha sorprendido con su mal comportamiento no intente hacer que su hijo tome partido. A esta edad los amigos son algo muy especial y personal, si los padres los critican, ellos se sentirán también criticados y tomarán partido a favor de sus amigos a quienes defenderán a capa y espada. Los padres deben enfocar claramente el comportamiento como tal sin buscar culpables”, dice experta.

Lo que sí es necesario es que los padres expliquen a sus hijos que el comportamiento en cuestión es inaceptable y cómo esto contradice los valores familiares. Pero, deben asimismo estar preparados para permitir que los hijos también hablen pues pudiera ser la oportunidad para que ellos usen sus propias habilidades de razonamiento. Se recomienda a los padres usar frases en tercera persona para mantener las cosas más neutrales. Por ejemplo, si se ha visto al amigo del hijo molestando a otros niños, los padres pueden preguntar “¿Qué piensan los otros niños de esa actitud de tu amigo?”.

Si una amistad tiene un efecto negativo en su comportamiento escolar, los especialistas recomiendan preguntar al niño qué es lo que el maestro espera de ellos en clase. “Se debe hablar de que el grupo de niños en la clase son personas que buscan vivir en comunidad y con solidaridad y no destacar que tal o cual amigo tiene un mal comportamiento sino más bien intentar encontrar la fórmula para que ese niño pueda contribuir de mejor manera al comportamiento general de todos en el aula”, es la recomendación de la autora.

Preadolescentes y adolescentes
Durante los años de secundaria, la situación se maneja con la idea de conocer a los amigos de los hijos en lugar de controlar qué amigos tienen los hijos. Según el doctor Anthony Rao, un psicólogo del comportamiento de la Escuela de Medicina de la Universidad de Harvard y autor de algunos libros, si se les dice a los hijos que no deben llevarse con tal o cual amigo, lo único que se conseguirá es que ellos se sientan más atraídos hacia esa amistad.

Usando la frase aquella de que el acercamiento es la mejor defensa, los padres deben hacer de sus hogares un sitio cómodo y agradable al que todos los amigos de los hijos quieren ir. “Los amigos de sus hijos deben pasar buena parte de su tiempo en su casa y así sus hijos sentirán que no tienen nada que ocultar y es menos riesgoso que se metan en problemas cuando ciertas situaciones se presentan”, señala Rao.

Al proporcionar un medio positivo a los hijos y sus amigos, también se está demostrando que los padres son personas comprensivas y confiables en sus vidas. “De manera típica, los adolescentes que escogen bien a sus amigos citan a menudo a los adultos en sus vidas que fueron sus modelos de comportamiento”, dice el experto. Prohibir amistades específicas en la secundaria debe ser la última alternativa que los padres tomen y debe reservarse únicamente para situaciones muy serias que pudieran comprometer de manera severa la seguridad y moral de los hijos, pues pudiera ser un campo minado el hacerlo. “Los preadolescentes y adolescentes no están dispuestos a dejar a sus amigos tan fácilmente”, afirma el doctor Rao.

Sin embargo, si se vuelve absolutamente necesario hacerlo, lo mejor será un acercamiento muy tinoso. Por ejemplo, si se ha comprobado que el amigo en cuestión bebe o hace drogas, Rao recomienda explorar el tema con un razonamiento como el siguiente de parte de los padres: “Es una lástima que a tu amigo le hayan encontrado bebiendo porque él es una buena persona ¿Cómo es que terminó en esa situación? ¿Cómo puedes tú evitar involucrarte en algo similar?”.

De esta manera, los padres no están atacando al amigo sino manteniendo una conversación con sus hijos en la cual ellos tienen la oportunidad de darse cuenta por sí mismos de que ese amigo no puede seguir siendo parte de sus vidas bajo esas condiciones. Es bueno tener una conversación como esta antes de que las emociones lleven a los padres a dictaminar una prohibición de la amistad. “El temor y la ansiedad a menudo interfieren con la misión de ser buenos padres”, según Rao, él afirma que con tan solo hablar de estos temas tan serios con los adolescentes se pueden alcanzar muchas cosas en menos tiempo, durante esos años turbulentos por los que todos hemos pasado.

Marko
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