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El hijo preferido

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El hijo preferido

Mensaje por Marko el Lun Ago 30, 2010 2:45 am

La psicóloga colombiana Annie de Acevedo y autora de su nuevo libro “Casos y cosas, la realidad de los niños y jóvenes de hoy”, sostiene que casi siempre los hijos piensan que sus padres prefieren a uno de sus hermanos en particular a pesar de que los padres siempre afirman que quieren a todos sus hijos por igual ¿Cuál es la verdad?

“Hay algo de cierto en ambas posiciones. El hecho de favorecer o preferir a un hijo es bastante frecuente. Así lo comprueba un estudio publicado en la revista Psychology Today, según el cual más de una cuarta parte de los padres encuestados admiten tener preferencias mientras que dos tercios de los hijos encuestados dijeron que sí había tratamiento diferencial entre ellos y sus hermanos”, señala Acevedo.

Sin embargo y sin duda alguna el tratamiento preferencial suele variar enormemente. En algunos casos se da más atención al menor o al más débil y también más regalos al más exigente o más tiempo a quien se encuentra más necesitado. “En muchos casos el tratamiento especial es de corto plazo, pero puede afectar en forma negativa a los otros hijos. También hay que tener en cuenta el factor de afinidad. Es normal que haya más afinidad con ciertos hijos. Por ejemplo, está la afinidad de carácter, donde el padre o la madre se sienten muy cómodos en la relación con el hijo que se parece más a ellos. También hay afinidad de género. Las niñas hacen cosas como ir de compras con sus madres, mientras que los hombres pueden disfrutar más viendo un partido de fútbol con sus hijos varones”, dice la autora.

Cada uno de los hijos busca ser el más importante para sus padres y son muy sensibles frente a lo que pueden considerar como una desigualdad. Es verdad también que para los padres resulta difícil repartir equitativamente la atención puesto que mientras cada hijo va creciendo aparecen señales de temperamentos y necesidades que se deben atender. Los adolescentes en la edad de la rebeldía son un ejemplo claro, pues los padres deben darles mucho tiempo y eso hace que los hijos menores se sientan rezagados. No es fácil tampoco ser absolutamente justos como los hijos quisieran que los padres sean. Por ello, según la autora, lo que se debe buscar es manejar a los hijos con igualdad dándoles lo que cada uno necesita de acuerdo con sus fortalezas y debilidades y no dar exactamente lo mismo a todos. Sin embargo, los hijos comprenden la igualdad de manera diversa y si sienten que no existe, se resienten. Si, por ejemplo, a un hijo los padres le permiten acostarse más tarde, será para los otros una señal de que le prefieren.

“El hijo mayor quiere que lo traten igual que al pequeño y el menor a veces se siente, o lo hacen sentir culpable por toda la atención que recibe. Este es un problema complicado, cuya única solución es hablar de él abiertamente con los hijos. Las explicaciones de por qué hacemos lo que hacemos sí les sirven a los niños. Por ejemplo, podemos decirles: tu hermano de 4 años necesita ayuda vistiéndose. Cuando tú tenías esa edad yo también te ayudaba pero eso no significa que lo quiera más. Dar estas explicaciones con frecuencia hace que los hijos sientan que son tratados como iguales”, indica la doctora Acevedo.

Ella señala también que los hijos pelean por el amor de sus padres y hay que explicarles que si el amor se pudiese medir en cantidades, sería lo mismo para cada uno. Lo que cambia es la manifestación de ese amor. Según la especialista lo más importante es mantenerse atentos para que ninguno de los hijos se sienta rechazado porque esto tiene efectos devastadores en su vida. Hay que reflexionar sobre la manera como se reparte el tiempo entre los hijos y aprender a aceptar sin culpa las afinidades pero hablar con ellos sobre este tipo de molestias antes de que se conviertan en problemas más serios.

Marko
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