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Capítulo 7

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Capítulo 7

Mensaje por Marko el Mar Ago 31, 2010 8:11 am

1-3. (cap. 16: 13-16; Efe. 4: 30).
Se está terminando el tiempo de gracia.-
Ya se está levantando reino contra reino. No hay ahora una acción bélica decidida. Los cuatro vientos aún son retenidos hasta que los siervos de Dios sean sellados en sus frentes. Entonces los poderes de la tierra unirán sus fuerzas para la última gran batalla. ¡Cuán cuidadosamente debiéramos aprovechar el corto período de gracia que nos queda! (RH 27-11- 1900).

Precisamente antes de que entráramos en él [el tiempo de angustia], todos recibimos el sello del Dios viviente. Entonces vi que los cuatro ángeles dejaron de retener los cuatro vientos. Y vi hambre, pestilencia y espada, nación se levantó contra nación, y el mundo entero entró en confusión (Day-Star, 14-3-1846).

Todo el mundo está trastornado. Las naciones están airadas y se están haciendo grandes preparativos para la guerra. Una nación está conspirando contra otra y un reino contra otro. Se apresura grandemente el gran día de Dios. Pero aunque las naciones estén reuniendo sus fuerzas para la guerra y el derramamiento de sangre, aún sigue en vigencia la orden dada a los ángeles: que retengan los cuatro vientos hasta que los 980 siervos de Dios sean sellados en sus frentes (RH 28-1-1909).

2-3. Ángeles leen la marca.-
¿Qué es el sello del Dios viviente que se coloca en las frentes de los suyos? Es una marca que pueden leer los ángeles, pero no los ojos humanos, pues el ángel destructor debe ver esa marca de redención. La mente inteligente ha visto la señal de la cruz del Calvario en los hijos y las hijas que el Señor ha adoptado. Queda eliminado el pecado de la transgresión de la ley de Dios. Tienen puestos los vestidos de bodas, y son obedientes y fieles a todos los mandatos de Dios (Carta 126, 1898).

(Exo. 12: 7, 12-13; Eze. 9: 4; 20: 12, 20.) La señal que Dios ha establecido.-
Los israelitas colocaron sobre sus puertas una señal de sangre para mostrar que pertenecían a Dios. Los hijos de Dios en este tiempo también llevarán la señal que Dios ha establecido. Se pondrán en armonía con la santa ley de Dios. Se pone una señal sobre cada uno de los hijos de Dios tan ciertamente como fue colocada una marca sobre las puertas de los hogares de los hebreos para librar a ese pueblo de la ruina general. Dios declara: "Les di también mis días de reposo, para que fuesen por señal entre mí y ellos, para que supiesen que yo soy Jehová que los santifico" (RH 6-2-1900).

(Exo. 31: 12-17.) Posesión especial de Dios.-
Cada alma de nuestro mundo es propiedad del Señor por creación y por redención. Cada alma está individualmente a prueba por su vida. ¿Le ha dado a Dios lo que le corresponde? ¿Ha rendido delante de Dios todo lo que es de él porque fue comprada por él? Todos los que creen que el Señor es su porción en esta vida, estarán dirigidos por él y recibirán la señal, la marca de Dios, que muestra que son la posesión especial de Dios. La justicia de Cristo los precederá, y la gloria del Señor será su retaguardia. El Señor protege a cada ser humano que lleva la señal de Dios. [Se cita Exo. 31: 12-17.]
Este reconocimiento de Dios es del más alto valor para cada ser humano. Todos los que aman al Señor y le sirven son muy preciosos a su vista. El quiere que estén donde sean dignos representantes de la verdad tal como es en Jesús (Carta 77, 1899).

Los rasgos naturales deben ser transformados.-
Cuán pocos tienen en cuenta que el tentador fue una vez un querubín protector, un ser a quien Dios creó para la gloria de su propio nombre. Satanás cayó de su elevada posición por causa de su ensalzamiento egoísta; abusó de la magnífica capacidad con que Dios lo dotó tan ricamente. Cayó por la misma razón por la que miles están cayendo hoy día: debido a la ambición de ser primeros y a la renuencia a estar bajo restricciones. El Señor quiere enseñar al hombre la lección de que aunque esté legalmente unido a la iglesia no está salvado hasta que el sello de Dios sea colocado sobre él...

El Señor tiene una obra para que todos la hagamos; y si la verdad no está arraigada en el corazón, si los rasgos naturales de carácter no son transformados por el Espíritu Santo, nunca podremos ser colaboradores con Jesucristo. El yo aparecerá constantemente y el carácter de Cristo no se manifestará en nuestras vidas (Carta 80, 1898).

Sin mancha ni arruga.-
Se necesitan muchos misioneros en cada rama de la obra de Dios. Nuestras instituciones necesitan hombres consagrados y convertidos que deseen depender del Señor. Por medio de tales obreros Dios revelará el poder de su gracia. Sus siervos deben distinguirse del mundo por el sello del Dios viviente; sus palabras y sus obras deben revelar que son colaboradores con Dios.

Dios puede usar al agente humano sólo en la medida en que éste sea movido por el Espíritu Santo. A los hombres que aceptan cargos de responsabilidad como presidentes, ministros, médicos, u obreros de cualquier clase, me siento obligada a decir[les]: Dios probará a cada hombre que se dedica a servirle. El no pregunta, ¿poseen conocimiento y elocuencia? ¿Tienen capacidad para ordenar, gobernar y dirigir? Pregunta: ¿Representarán mi carácter? ¿Caminarán con humildad para que pueda enseñarles mis sendas? El templo del alma no debe ser contaminado con ninguna práctica relajada o inmunda. Aquellos a quienes confesaré en los atrios celestiales deben ser sin mancha ni arruga.

El Señor usará a hombres humildes para que hagan una obra grande y buena. Por medio de ellos presentará ante el mundo las imborrables características de la naturaleza divina (Carta 270, 1907).

(Cap. 14: 1-3; 22: 4; Juan 1: 12.) Es un honor llevar el sello de Dios.-
Los que salgan del mundo para ser diferentes de los del mundo en palabras y obras, los que se den cuenta que es un honor llevar el sello de 981 Dios, recibirán poder para convertirse en hijos de él. El Señor quiere tener hombres de los que pueda depender. Nadie entrará en los atrios de lo alto sin tener el sello de Dios. Los que en esta tierra maldita por el pecado lleven ese sello con santa osadía, considerándolo como un honor, serán reconocidos y honrados por Dios en los atrios de lo alto (Carta 125, 1903).

(Jer. 8: 20; 1 Juan 3: 3.) ¿Nos pasará por alto el ángel?-
"Y todo aquel que tiene esta esperanza en él, se purifica a sí mismo, así como él es puro". Todo el que es hijo de Dios recibirá dentro de poco el sello divino. ¡Ojalá sea colocado sobre nuestras frentes! ¿Quién puede soportar el pensamiento de ser pasado por alto cuando el ángel vaya sellando a los siervos de Dios en sus frentes? (RH 28-5-1889).

Pasaporte para la santa ciudad.-
Sólo los que reciban el sello del Dios viviente tendrán el pasaporte para pasar por los portales de la santa ciudad. Pero hay muchos que desempeñan responsabilidades dentro de la obra de Dios sin ser sinceros creyentes, y mientras permanezcan así no pueden recibir el sello del Dios viviente. Confían en su propia justicia, lo cual el Señor tiene como necedad (Carta 164, 1909).

La marca de distinción.-
Los que quieran tener el sello de Dios en sus frentes deben guardar el día de reposo del cuarto mandamiento. Esto es lo que los distingue de los desleales, que han aceptado una institución humana en lugar del verdadero día de reposo. La observancia del día de reposo de Dios es la marca de distinción entre aquel que sirve Dios y el que no le sirve (MS 27, 1899).

Como Cristo en carácter.-
El sello del Dios viviente sólo será colocado sobre los que son semejantes a Cristo en carácter (RH 21-5-1895).

La imagen de Cristo en el alma.-
La cera recibe la impresión del sello, y así también el alma debe recibir la impresión del Espíritu de Dios y conservar la imagen de Cristo (ST 18-7-1911).

El sello y los mandamientos.-
Muchos no recibirán el sello de Dios porque no guardan sus mandamientos ni dan los frutos de justicia (Carta 76, 1900).

Amargo desengaño en el día de Dios.-
La gran masa de llamados cristianos sufrirán un amargo desengaño en el día de Dios. No tienen sobre sus frentes el sello del Dios viviente. Tibios e irresolutos, deshonran a Dios mucho más que los incrédulos declarados. Van a tientas en las tinieblas, cuando podrían estar caminando en la luz meridiana de la Palabra bajo la conducción de Aquel que nunca yerta (Carta 121, 1903).

4-17. (cap. 14: 1-4; 2 Cor. 3: 18). Esforzaos por estar entre los 144.000.-
[Se cita Apoc. 7: 9-l7.] Aquellos a quienes el Cordero guiará a las fuentes de aguas vivas y de cuyos ojos borre toda lágrima, serán los que ahora reciban el conocimiento y la comprensión que se revelan en la Biblia, la Palabra de Dios...
No debemos imitar a ningún ser humano. No hay ningún ser humano suficientemente sabio para ser nuestro modelo. Debemos contemplar al Hombre Cristo Jesús, que es completo en la perfección de justicia y santidad. El es el Autor y Consumador de nuestra fe. Es el Hombre modelo. Su vida es la medida de la vida que debemos alcanzar. Su carácter es nuestro modelo. por lo tanto, despejemos nuestra mente de perplejidades y de las dificultades de esta vida y fijémosla en él, para que contemplándolo podamos ser cambiados a su semejanza. Podemos contemplar a Cristo con un buen propósito. Podemos estar seguros mirándolo porque es omnisapiente. Al contemplarlo y al pensar en él, él se formará en nuestro interior, la esperanza de gloria.
Esforcémonos con todo el poder que Dios nos ha dado para estar entre los ciento cuarenta y cuatro mil (RH 9-3-1905).

9. (cap. 3: 5; 19: 7-9; Juan 12: 12-13). Las palmas y los mantos.-
Las palmas significan que han ganado la victoria, y los mantos blancos que han sido revestidos con la justicia de Cristo. Gracias a Dios porque se ha abierto una fuente para lavar los mantos de nuestro carácter y hacerlos tan blancos como la nieve (MS 23, sin fecha).


Marko
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